Cuento "Los Perros del Mal"
Los Perros del mal
Una noche soñé que pasaba junto a unos perros que estaban echados y al pasar estos se levantaban y comenzaban a perseguirme. Yo inmediatamente eche a correr y corría y corría cada vez más fuerte, pero sentía que estos animales se me acercaban, oía sus patas como rasgaban el suelo y este sonido lo oía más y más cerca, me sentía que ya no podía más y cuando parecía que me alcanzaban me desperté bañado en sudor y muy agitado. La noche siguiente pasó exactamente lo mismo, los mismos perros y el mismo despertar, y así pasaron no sé cuantas noches con el mismo principio y el mismo final.
Una noche antes de dormir, me dormí con una vara en la mano y pensé, cuando los perros me estén persiguiendo, me detendré y los amenazaré con la vara para espantarlos, me quedé dormido pensando en lo que iba a hacer y sucedió que los mismos perros me perseguían y al cabo de un rato de correr me detuve para esperarlos y con todo el temor reflejado en mi piel los amenace con la vara y ellos se detuvieron y solo estaban ladrando, pero un perro negro con patas blancas, el más canijo de ellos se me acerco mucho y con el hocico me agarró la vara y me la quitó. Ante esto me eché a correr nuevamente y paso exactamente lo mismo de todas las noches desperté agitado y sudoroso.
Meditando todo el día de cómo le podía hacer, pensé, mejor cuando pase junto a los perros echados, le voy a poner una chinga al perro más mendigo al negro de patas blancas. Me volvía dormir con mi vara y con mis pensamientos y de repente comencé a soñar con lo mismo, avance sigiloso, el perro negro de patas blancas estaba distraído y cuando llegue junto a el levante la vara y le pegue en la cabeza tan duro que mis manos se cimbraron y le seguí pegando con todo el odio y rencor de varias decenas de noches que no había podido dormir bien, el mendigo perro solo alcanzaba a chillar, paso que daba, varazo que le daba, los demás perros salieron despavoridos, contemplé la escena y para rematarla, escupí al perro herido y me sentí triunfador. En ese momento despertó mi esposa y me dice bien encabronada “ora por que me escupes”. Desde esa noche ya no sueño con los perros del mal.
